17 de abril de 2011

EL NIÑO DE LAS PALOMAS


Cuando llegaba el Domingo de Ramos, el día de la palma, para todos nosotros,  el niño de las palomas,  ya sabía lo que le tocaba….. pasar frío.  Según la sabiduría popular… el día de la palma era para estrenar,  y era el día, hiciera frío o no,  que al niño se le ponía de pantalón corto.

En  Semana Santa, sea en marzo o en Abril, suele hacer fresco, pero esto no era obstáculo, para  su cabezona progenitora…..Era el día indicado para el  temido cambio de vestuario.

 Ella comentaba, que con el frío,   las piernas se hacían duras y fuertes  (?).   Antes las claras muestras  de disconformidad del niño,  sin mediar palabra… se iba directo al cuarto de baño, abría el botiquín… cogía la botella del alcohol… y vertiéndolo sobre sus manos le daba un masaje reparador sobre sus piernas,   haciéndolas rápidamente entrar en calor, y…. asunto arreglado.


Así eran todos los días de la palma…. Pero el niño de las palomas, siempre recordaba una de las primeras  de su vida  y fue el día que escuchó aquello de vamos  a Barcelona….
En esta ciudad, vivas en uno u otro barrio, cuando se iba al centro, siempre se decía y se dice……  Vamos a Barcelona……. o mejor aún…. Bajamos a Barcelona….. Creo que es debido a  las suaves  y a veces pronunciadas pendientes que hay por toda la ciudad, o a la antigua configuración de Barcelona, en villas independientes entre sí.

Pues aquel día  bajó a Barcelona…Lo primero que recuerda, era la grandiosidad de los edificios, las calles anchas con árboles, los coches por todos los lados, acostumbrado a su barrio para entonces tranquilo, todo aquello le pareció extraño  y ruidoso.


 Pero lo que  más le sorprendió,  fue  aquel lugar abarrotado de palomas, que literalmente quedaba , por su infantil estatura, sumergido en ellas, provocando al principio llantos de miedo y pavor sobre todo cuando trataba de darles de comer , de aquellos paquetitos de celofán repletos  ,de lo que en catalán llamamos “veças”, ( creo que es español es vezas). 


Y que al derramarse por el suelo, provocaba  el casi ataque masivo de decenas de palomas, como en la película de “Los Pájaros “ de Alfred Hitchcock, en la que la divina Tippi Hedren, luchaba para librarse de aquellos bichos,  que querían destrozarle el peinado.



Con el paso del tiempo  supo, que aquel lugar tan mágico y “peligroso”, no era otra cosa que la Plaza de Catalunya, lugar famoso donde los haya de Barcelona, y donde continúan las palomas y los niños que estrenan ropa para el día de la Palma,  dan de comer a las palomas.



10 comentarios:

Xim dijo...

Sí señor, mi madre (que en paz descanse) nos hacía lo mismo, esas friegas con alcohol en brazos y piernas, e incluso recitaba una extraña cita al respecto. A mí me salieron muy pronto pelillos en las piernas y me daba verguenza llevar pantalón corto...

beXotes muXos

Xim dijo...

Por cierto, al nene de la foto dan ganas de comerselo a besos, tan redondito y esa carita de buena gente...

Florestán dijo...

Hola de nuevo, Xim, espero que poco a poco, todo vaya a mejor....
Pues sí, los trucos de las madres son universales, y casi siempre tenían razón....
El nene de la foto....sigue siendo.... buena gente.....
Saludos

Uno dijo...

No es muy diferente de los domingos de ramos de mi infancia en Madrid. Donde también íbamos a Madrid y estrenábamos algo (Domingo de ramos si no estrenas algo se te caerán las manos) y donde la fecha marcaba el cambio al vestuario de primavera. Seguramente poque soy mayor que tu, el paso al pantalón corto sin embargo llegaba solo con la edad. Hasta entonces ya podías estar a 20º bajo cero que aguantabas con los pantalones cortos como un niño.
¿Las palomas? Aquí solían estar frente al edificio de Correos en La Cibeles. Han debido morir por contaminación. No queda ni una.

Ahora que yo no era tan mono.
Un abrazo

Florestán dijo...

Hola Uno, yo también recuerdo el frío que pasaba, pero como según decían... "el frío es sano".. a aguantar..
Lástima lo de las palomas, creo que le dan un aire más humano a las ciudades.
y... todos los niños de pequeño, éramos monos, todos.. seguro...
Un abrazo

Romek Dubczek dijo...

Creo que yo nunca he llevado la palma y mis padres no son judíos ni musulmanes. Recuerdo los pantalones cortos, eso sí. Este año tampoco he visto palmas, ¿será que sólo van por el centro?
un abrazo,

Romek

Florestán dijo...

Bienvenido Romek a este pequeño tablón de anuncios que es mi blog.
Yo este año he visto algunas palmas, pero cada vez menos, es verdad.
El frío que pasarías en tu país, el día de la palma, en pantalón corto ... no quiero ni pensarlo.. y yo me quejaba..jejeje
Espero verte pronto por aquí.

Un abrazo

Joaquim dijo...

Recuerdo esos estrenos de trajecitos de señor mayor, con pantalón corto y corbata con una goma.
El traje me lo hacía mi padre, que sabía mucho de eso, era un sastre magnífico de una de las sastrerías con más solera de aquella Barcelona.
El palmón cuanto más erecto mejor, decía mi abuela, tenía que ser el más alto del barrio, "el més trempat".
El domingo de Ramos era la frontera que dejaba el invierno atrás y nos acercaba a marchas forzadas, al entusiasmo del larguísimo verano.
Todo eso es una prehistoria entrañable, de sitios y vivencias comunes, como una película y cuando me reconozco como protagonista en alguna de esas fotos casi calcadas a las tuyas me entristezco momentáneamente.

Florestán dijo...

Sí, Joaquim.. yo también llevaba esas corbatas con goma...
Recuerdo estar paseando con mi padre, yo llevaba un sombrerito tirolés, verde con una pluma incluida(premonitorio, no?)....de repente, se me rompió la goma y mi padre encontró en el suelo una especie de clip con el que me arregló el percance....en plan McGiver, así era él.......

Me has hecho rememorar uno de los primeros recuerdos que tenía de mi padre......
Besos

Joaquim dijo...

Lo del sombrerito tirolés sobrepasa, en mucho, mi posibilidad de imaginar tiempos pretéritos. A eso no llegaron nunca ni la Puig, ni su madre, quizás por eso soy tan seco (a veces)